LOS DÍAS SIN LOPEZ -El testigo desaparecido en democracia-
Si mis cálculos no fallan, comencé a leer LOS DIAS SIN LOPEZ a principios de este año.
Las palabras no fluyen, quizás por
el nudo que deja el escrito, quizás por la fecha del día de hoy. No lo sé.
Se conoce a la dictadura cívico-militar como la noche más oscura de la historia Argentina. ¿Y si la noche aún continúa? No, esto es imposible, en algún momento llega el día, llega la luz, quizás falten personas de esa abrumadora noche, quizás la noche nos deja temblando. Nadie nos dijo que incluso en los días más soleados y radiantes los eclipses existen, eclipses que nos recuerdan que la noche es impresionante y solitaria, pero sobre todo arrasadora.
Nuestro país ha tenido -incluso en los días
mas radiantes- eclipses, eclipses abrumadores que dividen a la sociedad; que increíble.
No tengo dudas que parte de su objetivo es ese, dividirnos, asì es más sencillo.
Jorge Julio López es uno de los casos más
resonantes de nuestros días soleados.
-Hay momentos en los que me cuestiono si
las sombras también ocultan deseos como la noche o los eclipses. Por ahora no
quiero pensar demasiado en el papel de estas, regresaré al eclipse. -
LOS DIAS SIN LOPEZ el testigo desaparecido en democracia, es un escrito sumamente completo de lo que sucede después.
¿A qué
me refiero con "después"? Cuando sucede determinado acontecimiento,
se suele relatar lo previo a este y el tiempo real del mismo, pero luego ya no
hay nada más y si hay un “después” es incompleto, colmado de silencios. Esta
obra es todo menos silencio.
Luciana Rosende y Werner Pertot realizan un
meticuloso recopilado de aquello que no supimos ver, de aquello que no quisimos
ver y de aquello que no querían que viésemos, ubicándose en un lugar sumamente crítico,
deshojan cada capa de la cebolla podrida de la causa.
El relato invita al lector a sumarse a un
sin fin de sensaciones, donde en cada párrafo, la oscura presencia de ese
eclipse, se ve interrumpida con el anhelo del brillante sol. La
historia sigue incompleta, el libro ya está escrito, pero como por arte de
magia se desea que las palabras cambien en sus últimas hojas.
El testigo crucial frente a uno de los personajes más escalofriantes de la historia argentina desaparece la mañana en la que la verdad le haría frente a la profunda oscuridad.
¿Quién diría que las palabras cobran vida y se transforman en la tan preciada luz? Las palabras de Jorge Julio López están presentes en cada momento en donde la oscuridad amenaza.
Las palabras están presentes, porque la juventud no deja de repetirlas.
Esas 30.000 personas desaparecidas en esa profunda y amarga noche, están presentes.
Ni olvido, ni perdón.

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